Schuster y las tres mellizas: partiendo del error

7 11 2007

Los últimos días en el mundo del fútbol estuvieron marcados por dos polémicas. En principio diferentes, pero que en el fondo guardan algo en común. Ambas parten de un error.

 

Todo empezó por un DVD protagonizado por Les Tres Bessones (Las Tres Mellizas) . En él se presenta al Barcelona como el club de muchos catalanes. En parte es verdad y que nadie se ofenda. Lo dice uno que se encontraba en Barcelona cuando el equipo salía a celebrar la Champions ganada en París hace ya casi año y medio. La marea de gente era impresionante. Desconozco cuántos fueron, pero desde luego fueron muchos, muchísimos. Catalanes y no catalanes, también hay que decirlo si bien no es un dato relevante a mi entender.

Pero también es obvio que Ana, Teresa y Elena relataban en su polémico DVD una verdad a medias. Lógico es pues, que clubes como el Espanyol, con muchísimos seguidores, se sintieran ofendidos. Los autores de tan controvertido producto hirieron con él muchas senisblidades todo por plantearlo desde un punto de partida erróneo. Muchos catalanes son del Barça, sí. Pero no todos. Catalán y culé, no son sinónimos.

 

Y caprichos del destino, la polémica volvía a salpicar a los catalanes, cuando Schuster aludía al origen del colegiado Álvarez Izquierdo para justificar un arbitraje que consideraba -erroneamente-había perjudicado a su equipo. ¿De dónde es el árbitro? perguntó el alemán y los periodistas no dudaron en responderle: catalán. Schuster no necesitaba más. En una asociación de conceptos tan incoherente como defender que 2+2 no son 4, tuvo claro que todo catalán es culé y que éste sólo vive y se alimenta de un profundo antimadridismo. Craso error, Bernd. Si nos damos cuenta, el mismo que llevó a los autores del DVD a hablar del Barcelona como único club de los catalanes. Schuster y Las Tres Mellizas: partiendo del error.

 

PD: el señor Álvarez Izquierdo es simpatizante del Espanyol. ¿Ley de Murphy?

 


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Un comentario

7 11 2007
Denis González

Muy buena analogía. Schuster se equivoca demasiado enfrente de la prensa. Para colmo después sufre del síndrome “yo no dije eso”.

Saludos

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