Érase una vez…

2 05 2008

…la historia de un futbolista que llegó a lo más alto. De origen humilde, gozaba de unas unas condiciones innatas que lo convertían en un auténtico privilegiado. Sobre el terreno de juego su imaginación era portentosa y su repertorio de malabares con el balón se sucedía partido tras partido. Era un genio. Era el mejor jugador de fútbol. Nadie le podía hacer sombra. Los FIFA World Player y el Balón de oro ganados lo refrendaban con unanimidad.
Para muchos, un auténtico Dios del barcelonismo: su llegada los sacó del pozo en el que se habían visto sumidos los últimos años.
Él fue esa primera piedra sobre la que se edificó el nuevo Barcelona triunfador de Rijkaard y Laporta. Fue este melenudo brasileño el que, gracias a su magia, puso en marcha un círuclo virtuoso que tan sólo dos años atrás, parecía iba a marcar época en este deporte.
Pero el círculo empezó a perder su forma a la misma velocidad que Ronaldinho -valga el paralelismo- iba perdiendo la suya. Una dolorosa portada del diario As lo certificaba: ¡estaba gordo!
Además, su compromiso con la entidad iba a menos a la par que crecía su relación con el mundo de la publicidad y sobre todo, la noche. Sus prioridades empezaban a ser otras y allí comenzó a gestarse su decadencia, algo de lo que nadie hoy en día se atreve a dudar.

Lo tiene todo. Juventud, fama y dinero. Con su selección, fue campeón del mundo y a nivel de club, posee 2 ligas otras tantas Supercopas de España y 1 Champions League. Ha peleado por ganar 7 títulos en una misma campaña y ha jugado con algunos de los mejores jugadores del momento como Eto’o, Messi o Deco. Pero ya a nadie le sirve. Su recuperación no es vista con ilusión sino como una más de las falsas promesas recibidas por el barcelonismo. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

Esta es, a grandes rasgos, la historia de cómo echar a perder una carrera deportiva. Y es que el Ronaldinho no deja de ser un caso más que nos demuestra que lo díficil no es llegar sino mantenerse.

Como en el fondo valoro el peso que tuvo en la recuperación del Barcelona, sólo me queda que desearle un final de carrera lo más digno posible. Que no es poco después de conocer las últimas noticias aparecidas sobre Ronaldo. ¡Suerte!

PD: de nuevo la prensa haciendo leña del árbol caído. Lamentable por su parte. Me refeiro a esta crónica que publica el Diario Sport en su edición digital:


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